La esvástica en el emblema de Acción Comunal

En 1923 el Movimiento Acción Comunal adoptó  la esvástica como parte de su emblema. Algunos han tachado a sus miembros de «nazis»

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Eran las 11 de la mañana del lunes  28 de noviembre de 2016,  cuando el expresidente panameño Ricardo Martinelli  experimentó uno de esos arranques tan característicamente “trumpianos”.

Probablemente  sentado en la terraza de su residencia de $8 millones en Coral Gables, con una sonrisa en el rostro, movería con destreza sus dos dedos índices sobre el teclado de su laptop hasta poner en orden  la idea que le daba vueltas en la cabeza.

“Acabo de ver esta foto del emblema del Acción Comunal, el antecesor del partido panameñista…veo la svástica Nazi… Ahora entiendo muchas cosas”, escribió. 

El mensaje de 144 caracteres estaba listo… Solo faltaba incluir la ilustración en blanco y negro del mencionado emblema de 1923 y apretar el botón de «publicar».

Ahora el tuit podía ser visto por sus seguidores, simpatizantes, enemigos. Los primeros, como en muchas otras ocasiones, lo celebrarían y  retuitearían; pero, quienes estuvieran familiarizados un poco con la historia entenderían que este intento de desacreditar  por asociación al Partido Panameñista entraba claramente en la categoría de “hechos alternos” (“alternative facts”) que pusiera tan de moda su colega estadounidense.   

“Edúcate”, le contestó prontamente un tuitero de nombre Jorge Lau: “La esvástica es un signo budista que también utilizan los aborígenes de nuestro país”.

“Para ser un ex presidente deja a nuestro país muy mal parado en cultura y geografía”, le comentó  otro, identificado como “PRD. Unido”.

Esvástica = Hitler

Para nuestro expresidente, como para millones de otras personas, el símbolo de la esvástica evoca irremediablemente a Adolfo Hitler, a la ideología Nazi,  y al exterminio de millones de judíos durante la II Guerra Mundial.

Lo cierto es que este símbolo tiene una historia milenaria que no está relacionada con Hitler y, por ello, Acción Comunal lo adoptó en 1923, dos años antes de que lo hiciera el «fuhrer»  y 10 años antes de que este se convirtiera en canciller de Alemania en 1933.  Era un momento en que la esvástica gozaba de inmensa popularidad y era usada profusamente en publicidad, joyería y emblemas institucionales  como signo de buenos augurios, tal como la herradura o el trébol de cuatro hojas.

Las joyerías de Nueva York, Boston y otras ciudades cosmopolitanas del mundo lo vendían en forma de broches, dijes y pendientes confeccionados en oro, plata y hasta diamantes; la compañía Coca Cola lo utilizaba en sus promociones; las tarjetas de felicitación comerciales lo ofrecían como augurio de buena suerte; los Boy Scouts lo colocaban en sus hebillas y manuales. Incluso, el escritor Rudyard Kipling lo incluía como emblema personal para sus publicaciones.

En Panamá, además de Acción Comunal, la Revolución Kuna de 1925 lo colocó en el centro de su bandera de  la República de Tule, Gunasuenamor . De acuerdo con historiadores gunas,  en este caso el símbolo representaba al pulpo, creador del mundo, en la tradición milenaria de este pueblo.

Cómo se popularizó la esvástica

El símbolo entró fuertemente en el imaginario de occidente desde  1874, de la mano de Heinrich Schliemann, arqueólogo aficionado, que en 1874 reclamó  haber descubierto los restos de la antigua Troya.

Millonario por derecho propio y obsesionado por demostrar que los sucesos narrados por Homero en la Iliada eran históricos y no mitos, como se sostenía en ese momento, Schliemann dedicó parte de su fortuna y de su vida a esta meta.

En 1874, un equipo de excavadores dirigido por él  encontró en las costas de la hoy Turquía los restos de siete diferentes ciudades construidas unas sobre otras en el transcurso de 2500 años, entre ellas varias anteriores y posteriores a lo que podría haber sido Troya. Como lazo común, encontró 1800 inscripciones  de la esvástica  en piezas de vajilla y esculturas.  

En un momento en que la arqueología estaba en pañales, los hallazgos de Schliemann causaron el mismo impacto que el primer aterrizaje lunar (siglo XX)  y suscitaron el estudio de ese símbolo.

Como los expertos corrieron a señalar entonces, se trataba de la primera cruz conocida por la humanidad, y usada en innumerables culturas (ya fuera girando hacia la izquierda o hacia la derecha) a través de miles de años desde la era neolítica.

El término swastika fue popularizado por Schliemann, tomado del idioma indio sánscrito que usa el adverbio “su”= ‘bueno’, el verbo “asti” = ‘es’ y el sufijo “ka”, así que puede traducirse como  “bienestar”, o “buen augurio”.

El hecho de que Schliemann adoptara el nombre sánscrito ha dado origen a la idea de que el símbolo proviene de la India, pero en realidad las muestras más antiguas del  mismo han sido encontradas en Ukrania (10 mil años antes de Cristo) y Serbia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, (6,000 años antes de Cristo).

Por esta razón, algunos prefieren llamarlo, sobre todo en español, ‘cruz gamada’ en alusión a la letra griega gamma (Γ).

El logo Nazi

Fue el mismo Hitler quien diseñó el logo del Movimiento Nacional Socialista (Nazi), lo que detalla en su libro “Min Kampf”: “Yo mismo, mientras tanto, después de innumerables intentos, di forma final (a nuestro logo): una bandera con el fondo rojo, un disco blanco y una esvástica negra en el medio”.

Como es de sobra conocido, después de la guerra y al descubrirse el daño causado por los Nazis, el emblema milenario ha sufrido un profundo desprestigio, e incluso  en Alemania ha sido prohibido.  

Pero de allí a asociar su uso como prueba de identificación con el Nazismo, o con Hitler, es un error grave.  

Para quienes repitan este tipo de comentarios,  reproduzco la recomendación que le hiciera a nuestro expresidente otro tuitero: “Sr. Presidente, no estoy de acuerdo con usted, investige (sic) la historia y significado de ese tipo de cruz. Saludos”.

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